miércoles, 10 de septiembre de 2014

Rebecca (Daphne Du Maurier)

"Manderley es la casa de Maxim de Winter, la casa en la que vivía con su esposa Rebecca hasta que ésta murió ahogada en el mar y a la que ahora regresa con su nueva e inocente mujer. Ésta pronto descubrirá, sin embargo, que Manderley no es el mundo perfecto que ella cree: allí vive también la inquietante señora Danvers, el ama de llaves, quien no sólo no acepta a la joven, sino que constantemente le recuerda la figura de Rebecca, la única e insustituible señora de Winter. Rebecca, la criatura más hermosa del mundo. Rebecca, la presencia que recorre Manderley y el eco de cuya risa resuena aún en los pasillos cerrados de la casa. Una risa que en el fondo, oculto entre los pliegues de su sonido cristalino, esconde el sabor amargo de los secretos inconfesables"















Hace varios años escuché una conversación sobre un libro que trataba de la falsa imagen que podía vender una mujer a todos aquellos que la rodeaban y cómo la sombra de los viejos amores puede provocar fisuras en los nuevos. Por una feliz casualidad, unos meses después de escuchar ésto, el libro se cruzó en mi camino y no dudé a la hora de hacerme con él. Empecé a leerlo inmediatamente y durante estos últimos años he intentado leerlo en numerosas ocasiones, pero siempre que llegaba a cierta escena (siempre la misma escena) me estancaba y terminaba apartándolo para dedicarme a otra lectura. Llegué a ver la película dirigida por Hitchcock y protagonizada por Laurence Oliver (le adoro) y Joan Fontaine, película que me encanta, pero el libro siempre se me resistía. En fin, la cuestión es que la historia siempre me ha gustado pero nunca he sido capaz de leerme el libro de un tirón, hasta la última semana, que me empeñé en superar mi aversión hacia la escena en la que siempre que estanco y terminarlo de una vez. Por fin puedo recomendar este libro, que siempre supe que era muy bueno, con argumentos de peso.

La protagonista de la historia es una joven (cuyo nombre nunca es mencionado) que nos quiere contar una etapa de su vida que ha dejado atrás. Narrando la historia desde un contexto que ella define como feliz, la mujer nos cuenta cómo durante un viaje a Montecarlo conoció a un hombre adinerado y veinte años mayor que ella, que era el dueño de la famosa mansión llamada Manderley. Los dos en seguida se hacen amigos, y esa amistad desemboca en una precipitada boda cuando se enteran que la mujer para la que ella trabaja pretende llevársela a Nueva York. Ya casados se trasladan a Manderley donde tienen pensado empezar su nueva vida. La felicidad de la pareja se trunca cuando la protagonista empieza a sentir que vive a la sombra constante de la antigua dueña de la casa y primera mujer de su marido, Rebecca, quien murió ahogada en el mar y quien, aparentemente, era la perfección personificada. No ayuda que el ama de llaves viviese rindiéndole pleitesía a la mencionada y que haya convertido en objetivo principal de su vida hundir en la miseria a la nueva mujer (un encanto de señora).

El libro tiene un muy buen ritmo ya desde la primera frase, además, al estar contado en primera persona conocemos muchísimo mejor a la protagonista, llegando a convertirnos en compañeros de sus inseguridades, sospechas, pequeñas alegrías... otras veces llegamos a desesperarnos con su carácter modesto y su falta de confianza en sí misma, lo que perjudica la comunicación entre ella y el resto de los personajes. A medida que las páginas pasan vemos como el carácter de la protagonista va variando, pero al contrario que otros personajes que he leído, esta protagonista es una verdadera montaña rusa emocional. Empieza el libro siendo muy insegura, poco a poco empieza a coger algo de confianza pero cuando parece que empieza a ser otra, de repente una serie de acontecimientos hacen que caiga en picado y se vuelva muchísimo más insegura de lo que era en un principio, páginas después lucha contra sus inseguridades y vuelve a cambiar y así continuamente. Me ha gustado ese detalle porque no sólo lo vemos en ella, esos cambios están presentes también en el resto de los personajes, cada uno a su manera, lo que los hace mucho más reales y cercanos al lector. 

Respecto a la trama, lo que al principio parece algo sencillo y más centrado en las emociones que en la acción, se va convirtiendo poco a poco en un misterio que se complica y que termina explotando a mitad del libro, catapultándonos a una trama diferente que conseguirá poner a prueba nuestros nervios y nos mostrarán una cara completamente nueva de los personajes que ya conocemos. Dos giros inesperados ponen el perfecto punto y final a esta historia.



Lo que más me ha gustado del libro, ha sido probablemente el personaje de Maxim de Winter, el marido de la protagonista. Pese a que sus apariciones no nos permiten conocerle en profundidad hasta casi el final y el hecho de que el romanticismo y lo de expresar emociones no son lo suyo, me gustaron muchos esos pequeños detalles que tiene con la protagonista, detalles que si les prestas atención, te pueden mostrar sus sentimientos muchísimo mejor que una parrafada romántica y extra-tierna (que tampoco me hubiese quejado si en un momento dado hubiese soltado dicha parrafada). Esa relación sencilla y tranquila que mantienen los dos protagonistas me enterneció, acostumbrada como estoy a amores apasionados, éste es un buen cambio. (Además que en la película su personaje lo interpretaba Laurence Olivier y mientras leía yo sólo veía al actor, todo influye).




Lo que menos me ha gustado
 ha sido, en muchas ocasiones, el carácter de la protagonista. Realmente conseguía crisparme los nervios en muchas escenas. Entiendo que el personaje destaca por ser una chica joven, insegura y modesta pero de ahí a la ingenuidad más absoluta hay un abismo. La narradora se defendía diciendo que por aquella época tenía veintiún años y era demasiado joven pero creo que su personalidad no tenía nada que ver con sus años, simplemente tenía ese carácter. Precisamente ese era el motivo por el que yo siempre dejaba de leer este libro, porque en una determinada escenas ella prácticamente deja que sea el señor de Winter quien decida todo su futuro y ella reprime sus deseos para cumplir con lo que quiere él, aún a sabiendas de que si le dice la verdad él la escuchará y lo aceptará. Esa sumisión siempre conseguía desengancharme del todo de la lectura pero me alegro mucho de haber apretado los dientes y simplemente haberla dejado pasar esta última vez porque la historia "Rebecca" es un gran libro que desde luego os recomiendo a todos, y si no os apetece leerlo os recomiendo ver la película de 1940 que se hizo basada en él porque los cambios que se hicieron fueron mínimos. 




"Cada uno de nosotros tiene un demonio propio que nos persigue y atormenta, y al final hemos de luchar contra él"

2 comentarios:

  1. Lo leí hace unos años y me gustó mucho, especialmente los personajes protagonistas. Lo que tengo pendiente es la película
    Besos

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    Respuestas
    1. Pues te la recomiendo muchísimo, aunque algunas escenas están cambiadas la película es muy fiel al libro y cuenta con unos actorazos, por no hablar del director... espero que te guste si la ves :)

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